Con la creciente demanda de alquileres, los propietarios y terceros, suelen aprovecharse para, en muchos casos, poner precios exorbitantes con condiciones edilicias y de zonas, poco acordes al dinero que piden. Por darles un ejemplo, un departamento interno de una habitación en barrios periféricos al centro de la ciudad de San Salvador de Jujuy, ronda entre los $2800 pesos a los $3500 pesos.
Las inmobiliarias juegan un rol determinante en éste tema, sin embargo son las que más trabas ponen en el asunto. Con requisitos que son demasiado estrictos para la provincia en que vivimos.
En general, las empresas inmobiliarias piden al inquilino, el titular del alquiler más un garante, cosa común en todo el país, con la salvedad que a veces no alcanza con el sueldo de éste último para legitimar su aptitud como garante sino que además piden una propiedad a su nombre que no sea bien de familia. Sin embargo, esto suele suceder en general.
Por otra parte, la famosa plusvalía que se llevan estas empresas.Para ingresar al mundo del alquiler, tenes que pagar, alquiler + mes de adelanto + mes de comisión inmobiliaria + gastos administrativos. Por ahí, tengo una suposición algo básica pero, de los gastos administrativos ¿No debería ocuparse la empresa que nos alquila? ¿Cual es el rol que cumplen esas empresas además de facturar un mes de alquiler para ellos de arriba?. En Córdoba, se encargan de los problemas edilicios que surjan durante el contrato, aquí desconozco. Además, podemos considerar que la búsqueda y la resolución de todos los trámites la realiza el inquilino, no la inmobiliaria.
Así estamos en nuestra provincia, pero volviendo al título del artículo, quería hablarles de las disposiciones discriminatorias de algunos dueños de los alquileres que, entre los requisitos, promulgan "sin mascotas" "sin hijos" y hasta la cantidad de hijos que tenes que poseer.
Cada vez que leo éste tipo de anuncios me da un sentimiento de frustración, no sólo por el hecho de que quieran disponer más de lo que les corresponde, sino también (reitero) por el abuso ante la necesidad.
El único argumento lógico que se me cruza por la cabeza son los sonidos, tanto de un bebé recién nacido como de algún perrito ladrando, pero si vamos al caso ¿Para qué alquilan un inmueble si no están dispuestos a soportar algunas cosas?.
Desde mi punto de vista, se practica una clase determinada de violencia simbólica a la cual deberemos tener cuidado, sobre todo, quienes promulgan éstos avisos.
